Para todos aquellos que seguís mi blog habitualmente, ya sabéis que no soy muy dado a escribir artículos de opinión. No es que no tenga mis opiniones sobre el mundo del hobby y de GW en particular, más bien prefiero callarme dichas opiniones porque no me gusta la polémica gratuita, o como se dice en mi tierra, Hate flames!.
Sin embargo, os habréis dado cuenta que incluso en mis trabajos de taller, GW casi ha desaparecido en las últimas semanas y mi desencanto con los productos de GW tiene bastante que ver, también lo tiene el atractivo de otras compañías, que ofrecen juegos igual de buenos (e incluso mucho mejores) y productos relacionados con precios mucho más atractivos.
Hace ya poco más de dos años que me re-enganche a este mundo, después de tenerlo abandonado alrededor de 10 años, y digo abandonado por jugar, porque durante ese tiempo he pintado algo y seguido coleccionando miniaturas, pero lejos de la intensidad actual o anterior a mi retirada.
Cuando empecé en esto, el hobby ya era caro, pero no tanto. Lo malo ahora, para mi, no son los precios, si no las calidades de los productos. Esto no lo digo porque las miniaturas sean malas en su diseño o en sus materiales (esto último puede ser muy discutible), las miniaturas molan, eso esta claro aunque se pasen por el forro de los gayumbos las escalas y los resultados sean caricaturescos, pero que coño, molan un montón.
Cuando me refiero a las calidades del producto, quiero hablar del juego en si. Warhammer 40,000 siempre ha sido mi juego de batallas futurista, pero el avance del tiempo no le ha sentado nada bien. WH40K se ha hecho viejo y se ha avinagrado. Los motivos suelen ser siempre los mismos, hambre de dinero y una política de contrataciones funesta... y que vamos a decir de la asignación de los proyectos... Epic Fail!
En los últimos dos años he comprado no sólo el reglamento de WH40K de quinta edición, también he actualizado mis codex, porque lo último que tenía era de tercera edición; he adquirido nuevas miniaturas construido dos ejércitos en este tiempo pero al final me he dado cuenta de que la organización del hobby desde el punto de vista comercial de GW es obligarnos a hacer ejércitos uno tras otro, que al final de cada año hagamos una media de dos ejércitos nuevos (tened en cuenta que estoy hablando solo de 40K, si meto a FB en esta cuenta todo se elevaría a cuatro, cinco o seis ejércitos). Y la verdad es que he llegado al colmo de mi paciencia hace ya cierto tiempo.
Me paro a leer los codex y cada cual está mucho más sobre dimensionado que el anterior, aquellos que deberían ser más "brutos" son mucho más blandos, los que eran blandos ahora son burros y como en el caso de las hermanas de batalla, no tienen ni codex, sólo un montón de paginas ponzoñosas en el catalogo mensual llamado White Dwarf.
Hace unas semanas, por no decir algo más de un mes. Estuve hablando con
Makura sobre la posibilidad de embarcarme en un proyecto un tanto especial, hacer una versión caótica de las hermanas de batalla. Serían muchísimas horas de modelado y de pintura, pero me parecía un proyecto interesante y que sería resultón en un tablero. A pesar de que las miniaturas de la hermanas eran poco dadas a ser conversionadas de forma tan profunda pero se podría probar.
Pero claro, acabo de leerme el nuevo "mini codex" de las hermanas y j***r eso no hay quien lo arregle. A ver como además de hacer miniaturas casi desde cero, me hago unas reglas decentes partiendo de ese montón de estiércol que han publicado los dos últimos meses.
De verdad, por este camino no me hago ni un ejército nuevo, y de verdad me estoy pensando muy seriamente el no actualizar para nada mi ejército necrón, que se queda como está, que queda precioso en la estantería de mi despacho. No me fío ni un pelo de como será el nuevo codex, no me fío de los nuevos kits, no me fío de GW.
Cuando salió el codex de los tiránidos quedé encantado, me gustó muchísimo como estaba hecho, bien compensado, con muchas variantes de juego y además muchas miniaturas que quedaban a la imaginación del cliente, porque no existen aun en su catálogo, me pareció increíble que pudiéramos volver a aquellos días en los que la imaginación primaba sobre todo lo demás, pero ha pasado año y medio desde entonces y sólo ha sido un espejismo. Y lo único que han hecho desde entonces ha sido sacar dos FAQ's con los que se han cargado el codex de cabo a rabo.
Antes de continuar, quiero deciros que este artículo es fruto de mi descontento, y que es mi humilde opinión en la parte que a mi afición respecta. Como bien sabéis no soy un gran pintor, más bien mediocre, pero me gusta sentarme a pintar, al igual que estoy aprendiendo a modelar con masilla, lento pero seguro. En los últimos dos años he expandido mis conocimientos sobre el hobby en un 600% y todo ello gracias a que me gustan los trabajos manuales, no porque una compañía en concreto me obligue a aprender. Aunque casi, casi. No suelo hablar de reglas, ni de listas, ni de si es mejor jugar con unos tipos de listas que con otros, porque en definitiva todo eso me la bufa soberanamente. Qué cada cual juegue como le de la gana y con las listas que más le gusten, porque de eso van estos juegos. Pero aquí va uno de los principales motivos de mi descontento, aunque ya lo habréis averiguado...

Decía que WH40K se ha avinagrado como juego, porque su reglamente ya no es ni ágil, ni fácil, ni sencillo y siquiera ahora es bueno. Con el paso de los años se ha convertido en una amalgama de excepciones y ce colección de reglas absurdas que es imposible saber cuando se aplican unas y cuando otras.
A veces te pones a jugar sabiendo que no tienes ninguna posibilidad contra tu contrincante, no porque su lista sea mejor, que puede ser, si no porque una de las reglas básicas del juego está mal diseñada desde el inicio, la tabla de organización de ejército. Es tan genérica que resulta absurda. No voy a plantear una solución para este problema, porque no soy quién para hacerlo (si lo hiciera sería para hacer mi propio reglamento, y no estoy para la labor).
A lo largo del manual básico y de los codex se han incluido reglas tan chorras y con tantas excepciones que se ha convertido en un martirio leerse el reglamento. Soy una de esas personas que piensan que len la variedad está el gusto, y que en cada codex halla muchas unidades distintas me gusta, da pie a probarlas y ver con que te sientes más a gusto jugando. Pero lo que no me gusta es que una sólo miniatura pueda cambiar toda la estructura del juego, con cinco reglas adicionales difíciles de recordar y que cambian toda la organización de tu ejercito y lo que es peor, hace que el ejército enemigo no tenga ninguna posibilidad a priori.
Lo que me revienta, es que se ha convertido en un "Shoot'em all" y la estrategia la deja para el momento de hacer las compras en la tienda, porque una vez en el tablero la estrategia (o mejor dicho, la táctica) desaparece, sólo es una cuestión de tirar dado, cuantos más mejor. Está claro que estos juegos siempre se han regido por una buena dosis de aleatoriedad, es normal, pero con esta tendencia nos hemos olvidado que lo realmente divertido es la parte en la que los dados no se tiran, se utilizan y que para poder tirar ese dado hay que ganar la situación en el tablero, si no, para mi no tiene gracia.

Hala, creo que ya me he desahogado lo suficiente por hoy. Imagino que habrá gente que estará de acuerdo con lo que he expresado y otros que no, ¡por supuesto! Pero sinceramente creo, que muchas cosas deben cambiar si queremos seguir disfrutando de un juego como este. Espero que para la próxima edición se lo hayan planteado en serio y hagan profundos cambios, porque si no quién hará profundos cambios en sus gustos seré yo, y no hay nada como cerrar el monedero para que te hagan caso.